Que pocas voces, que pocos intelectuales son tan valientes y tan lúcidos. Hoy se hace imprescindible escuchar y volver a escuchar a un hombre honesto y bueno.
jueves, 27 de mayo de 2010
ENREDADO
Cambió de luz la noche,
sobre tu pelo, las estrellas
se convertían en remolinos de fuego
cada vez que mis manos
se enredaban buscándote los sueños.
Poco a poco el fuego fue extendiéndose, ardía todo
y yo me abrasaba en ti,
revolcando mis dedos
en cada hebra de pelo.
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Luis González Palacios
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jueves, 20 de mayo de 2010
ENTRE GERANIOS
Rompo la tarde
y la quietud de la fuente
dejando libre el agua correr
sobre su ciclo,
y en voz alta desgajo
la incertidumbre de las horas,
porque más allá de las horas
los riesgos de naufragio son cada vez mayores,
y el paisaje que amable me cobija
con su fertilidad de geranios,
hermosos tantas tardes,
siembra hoy el rumor de las lágrimas
mientras los últimos rayos de sol
se desmayan sobre las hojas verdes de la buganvillas.
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martes, 18 de mayo de 2010
EXTRAÑO LOS RINCONES
Desconozco mi casa en estos días,
extraño los rincones
me duelen los momentos
trozos de tiempo que intento
como puedo, zurcir
para aguantarlos.
Escondo la cabeza al día que se pasa
y desordeno el silencio
con un profundo suspiro
que busca el eco
en este espacio sin ti.
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Luis González Palacios
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domingo, 16 de mayo de 2010
CUANDO SEA CENIZAS
Cuando sea cenizas
y mis recuerdos vaguen con el viento
y no haya pensamientos capaces
de abordar el alma armados de cuchillos.
Cuando sea cenizas
y nada de lo dicho, de lo vivido
ni siquiera de aquello tan amado
que alimenta los sueños
tenga forma de aliento,
cuando el tiempo se torne lo que es
una falsa percepción del hombre
¿A dónde irá esta tarde con sus penas?
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miércoles, 27 de enero de 2010
CANCELACIÓN DE LA DEUDA DE HAITI
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viernes, 11 de diciembre de 2009
DECEPCIÓN ANUNCIADA
Uno espera de los grandes hombres
que acometan grandes acciones.
Qué enorme decepción
escuchar de boca del nobel de la paz
“ .. que el empleo de la fuerza, además de necesario,
puede estar moralmente justificado “.
Nada cambia, el futuro será, como acostumbra
una cuestión de bombas y fusiles,
noticias sin garra, titulares fríos,
infancias traumatizadas por el olor a muerte
y abismos cada vez más grandes
entre los deseos y la realidad.
Uno espera de los grandes hombres
que sean capaces de acabar con el hambre
y alimentar de paz el alma de los desposeídos
para que sol no sea de nuevo una condena.
Uno espera de los grandes hombres
al menos la esperanza, pero elegimos mal,
confundimos a hombres poderosos
con hombres de lúcido pensar, honestos
en ideas y formas de hacer.
Pero no, hoy ya ni siquiera se ocultan
su palabra no sólo es la única verdad
es la única palabra, indigna por ser
la imposición del yo sobre el todos,
el objetivo con daños colaterales
donde perdemos la cuenta de los inocentes,
porque el empleo de la fuerza, según
ese hombre grande, es y será siempre
moralmente justificable.
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Luis González Palacios
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miércoles, 11 de noviembre de 2009
BABA CHAPATI
Delhi me deslumbró, quizás mejor me sedujo, me fascino desde el principio, desde el instante en que subimos al autobús camino del hotel. El caos, los pitidos continuos sin explicación aparente, el calor sofocante y eran las seis y media de la mañana. Nuestro autobús hacía lo que podía como el resto para avanzar entre aquellas calles repletas de todo tipo de vehículos entre los que se adivinaba una obra de grandes magnitudes: la línea de metro que unirá la ciudad con el aeropuerto. De todas formas nosotros sólo queríamos llegar al hotel para salir a la calle y empaparnos de todo aquel ajetreo. Así que salimos pronto y en grupos fuimos negociando y subiendo a diferentes rickshaw y desde allí al Fuerte Rojo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2007.El fuerte rojo fue un palacio en la nueva capital de Shah Jahan (emperador mogol en la India desde 1628 hasta 1658), Shahjahanabad, séptima ciudad musulmana que se erigió en la zona que ocupa la actual Delhi. Shah Jahan trasladó la capital desde Agra en un intento de dotar de más prestigio a su reino y para conseguir un lugar en el que desarrollar sus ambiciosos esquemas de construcción. El fuerte rojo se empezó a construir en 1638 y no estuvo completado hasta diez años más tarde. Después de visitarlo y de disfrutar, algo acalorados, los diferentes palacios y mezquitas salimos de camino a la gran mezquita Jama Masjid construida por el mismo emperador mongol. Cruzar la gran avenida que los separa fue toda una proeza de inconsciencia y suerte. Los alrededores de la gran Mezquita estaban rodeados de mercadillos desde los que no paraban de llamarnos mostrando sus mejores reclamos. El pasillo central que conduce a la puerta principal muestra un gran estanque rectangular lleno de porquería que debió en algún momento ser una maravillosa fuente. Vamos avanzando como podemos entre la multitud que se agolpa en las escaleras. Es realmente terrible el grado de obscenidad con que muestran manos sin dedos, piernas amputadas y todo lo imaginable. Es la pobreza, el espectáculo que no hemos venido a ver pero que acude a nosotros como parte del pago que debemos realizar. Cuando llegamos a la puerta de Jama Masjid a los hombres nos hacen descalzar y a las mujeres que quieren entrar ponerse una especie de batas de telas de lunares. Cruzamos el enorme patio y buscamos uno de los minaretes y después de pagar ascendemos lentamente por unas escaleras de caracol que de vez en cuando abren un punto de luz por el que colar la mirada. Desde arriba podemos
contemplar la ciudad y sobre todo los barrios que la rodean Lal Kunn Bazar y Naya Bazar. Al bajar nos adentramos en el barrio Nai Sarak en el que comemos en uno de los restaurantes famosos de la zona toda la variedad de pollos, eso sí bien picantes y especiados. Al salir de comer decidimos pasera por los bazares y por la famosa calle de Chandani Chowk. Es imposible sustraerse al ajetreo, negocios que parecen improvisados, gentes por todas partes, coches, motos, rickshaw. Nuestros sentidos están completamente estimulados y casi pudiera decirse que estresados, pero en medio de todo aquel hervidero de vida surgió la imagen que jamás olvidaré. BABA CHAPATI, señor pan. Aquel niño nos fue persiguiendo durante buen rato y haciendo dicha solicitud a cada uno de nosotros. De algunos saco unas rupias, de no haberlo hecho hoy me sentiría terriblemente mal.La petición de Baba chapati contrastaba con aquellas calles llenas de luces y atiborradas de gente haciéndose un hueco entre los escaparates de las joyerías más reputa
das de Delhi, allí en aquel caos de calles destartaladas la plata y el oro se amontonaban en las vitrinas interiores. Al final salimos a la avenida Netaj Subash Marg donde logramos subirnos a otro rickshaw y jugarnos el tipo por las calles de Delhi. En el hotel nos esperaba una buena ducha y tres horas de sueño ya que salíamos a las cuatro para el aeropuerto camino de Leh.
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Luis González Palacios
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