Uno espera de los grandes hombres
que acometan grandes acciones.
Qué enorme decepción
escuchar de boca del nobel de la paz
“ .. que el empleo de la fuerza, además de necesario,
puede estar moralmente justificado “.
Nada cambia, el futuro será, como acostumbra
una cuestión de bombas y fusiles,
noticias sin garra, titulares fríos,
infancias traumatizadas por el olor a muerte
y abismos cada vez más grandes
entre los deseos y la realidad.
Uno espera de los grandes hombres
que sean capaces de acabar con el hambre
y alimentar de paz el alma de los desposeídos
para que sol no sea de nuevo una condena.
Uno espera de los grandes hombres
al menos la esperanza, pero elegimos mal,
confundimos a hombres poderosos
con hombres de lúcido pensar, honestos
en ideas y formas de hacer.
Pero no, hoy ya ni siquiera se ocultan
su palabra no sólo es la única verdad
es la única palabra, indigna por ser
la imposición del yo sobre el todos,
el objetivo con daños colaterales
donde perdemos la cuenta de los inocentes,
porque el empleo de la fuerza, según
ese hombre grande, es y será siempre
moralmente justificable.
viernes, 11 de diciembre de 2009
DECEPCIÓN ANUNCIADA
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Luis González Palacios
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miércoles, 11 de noviembre de 2009
BABA CHAPATI
Delhi me deslumbró, quizás mejor me sedujo, me fascino desde el principio, desde el instante en que subimos al autobús camino del hotel. El caos, los pitidos continuos sin explicación aparente, el calor sofocante y eran las seis y media de la mañana. Nuestro autobús hacía lo que podía como el resto para avanzar entre aquellas calles repletas de todo tipo de vehículos entre los que se adivinaba una obra de grandes magnitudes: la línea de metro que unirá la ciudad con el aeropuerto. De todas formas nosotros sólo queríamos llegar al hotel para salir a la calle y empaparnos de todo aquel ajetreo. Así que salimos pronto y en grupos fuimos negociando y subiendo a diferentes rickshaw y desde allí al Fuerte Rojo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2007.El fuerte rojo fue un palacio en la nueva capital de Shah Jahan (emperador mogol en la India desde 1628 hasta 1658), Shahjahanabad, séptima ciudad musulmana que se erigió en la zona que ocupa la actual Delhi. Shah Jahan trasladó la capital desde Agra en un intento de dotar de más prestigio a su reino y para conseguir un lugar en el que desarrollar sus ambiciosos esquemas de construcción. El fuerte rojo se empezó a construir en 1638 y no estuvo completado hasta diez años más tarde. Después de visitarlo y de disfrutar, algo acalorados, los diferentes palacios y mezquitas salimos de camino a la gran mezquita Jama Masjid construida por el mismo emperador mongol. Cruzar la gran avenida que los separa fue toda una proeza de inconsciencia y suerte. Los alrededores de la gran Mezquita estaban rodeados de mercadillos desde los que no paraban de llamarnos mostrando sus mejores reclamos. El pasillo central que conduce a la puerta principal muestra un gran estanque rectangular lleno de porquería que debió en algún momento ser una maravillosa fuente. Vamos avanzando como podemos entre la multitud que se agolpa en las escaleras. Es realmente terrible el grado de obscenidad con que muestran manos sin dedos, piernas amputadas y todo lo imaginable. Es la pobreza, el espectáculo que no hemos venido a ver pero que acude a nosotros como parte del pago que debemos realizar. Cuando llegamos a la puerta de Jama Masjid a los hombres nos hacen descalzar y a las mujeres que quieren entrar ponerse una especie de batas de telas de lunares. Cruzamos el enorme patio y buscamos uno de los minaretes y después de pagar ascendemos lentamente por unas escaleras de caracol que de vez en cuando abren un punto de luz por el que colar la mirada. Desde arriba podemos
contemplar la ciudad y sobre todo los barrios que la rodean Lal Kunn Bazar y Naya Bazar. Al bajar nos adentramos en el barrio Nai Sarak en el que comemos en uno de los restaurantes famosos de la zona toda la variedad de pollos, eso sí bien picantes y especiados. Al salir de comer decidimos pasera por los bazares y por la famosa calle de Chandani Chowk. Es imposible sustraerse al ajetreo, negocios que parecen improvisados, gentes por todas partes, coches, motos, rickshaw. Nuestros sentidos están completamente estimulados y casi pudiera decirse que estresados, pero en medio de todo aquel hervidero de vida surgió la imagen que jamás olvidaré. BABA CHAPATI, señor pan. Aquel niño nos fue persiguiendo durante buen rato y haciendo dicha solicitud a cada uno de nosotros. De algunos saco unas rupias, de no haberlo hecho hoy me sentiría terriblemente mal.La petición de Baba chapati contrastaba con aquellas calles llenas de luces y atiborradas de gente haciéndose un hueco entre los escaparates de las joyerías más reputa
das de Delhi, allí en aquel caos de calles destartaladas la plata y el oro se amontonaban en las vitrinas interiores. Al final salimos a la avenida Netaj Subash Marg donde logramos subirnos a otro rickshaw y jugarnos el tipo por las calles de Delhi. En el hotel nos esperaba una buena ducha y tres horas de sueño ya que salíamos a las cuatro para el aeropuerto camino de Leh.
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Luis González Palacios
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miércoles, 28 de octubre de 2009
LLEGÓ BERTA, SE CUMPLIÓ LA MAGIA
verás que desde arriba otros ojos te miran
con la curiosidad y el ansia
de quien quiere comprender
esta especie de magia.
Es Mo el que se asoma,
el que querrá cogerte
y saber que eres de verdad
que ese anuncio de Berta
que ya duraba tanto tiene forma por fin
y que aparte de lloros trae a casa si cabe
otro millón de alegrías guardado.
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Luis González Palacios
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sábado, 10 de octubre de 2009
DE RUPIAS Y EUROS Y OTROS REGATEOS
Como en otras zonas del planeta se encuentra instalado el sistema del regateo cuando vas a comprar y no te queda más remedio que hacerte con las estrategias para integrarte en su sistema comercial. Nada está a salvo del regateo, nada de lo expuesto tiene un precio fijo pero si un valor. Un valor en muchos casos artesanal que no se computa desde nuestra referencia del valor del trabajo. El valor que ese material ha adquirido al ser modelado por el trabajo y la creatividad humana. ¿A cuánto valen sus horas de trabajo?
Viajo de vuelta en el tren que me lleva a casa (Alaris), acabo de pagar 4 euros por un café con leche y un croissant. Cuatro euros en Leh equivalen a unas 268 rupias. Algo más que eso me ahorré yo al comprar unos Mandalas pintados a mano que son una delicia. Es decir que después de media hora regateando me ahorre 6 euros por mandala.
Un compañero de viaje y avezado regateador me dijo que hay que ofrecer la mitad de lo que pide como mucho y así, con ese margen negociar una subida que nunca llegará a la otra mitad que nos separa.
Con el paso de los días y la práctica habitual del regateo he llegado a un límite, cuando tomé conciencia que estaba regateando una compra de incienso que al cambio costaba 3 euros। Fue entonces cuando me dije que esto estaba contradiciendo mi forma de pensar, mis ideas sobre un comercio justo y tantas tantas ideas। No tuve más ocasiones de ponerme a prueba, aunque en muchos aspecto Leh es como un pequeño mercado donde es imposible mantenerse al margen, el dinero que dejamos los turistas es su gran riqueza pero, aunque no se cómo, sé que puede ser un intercambio más justo.
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Luis González Palacios
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lunes, 21 de septiembre de 2009
EL SUEÑO DE LADAKH
Llegué hasta el mar. Cuánto tiempo sin mar,
y mi ansia de agua lo cubría todo,
y estaba tan en paz, tan dulce, tan tranquilo
que hasta me dieron ganas de pasear por él,
seguro estaba de poder,al margen de la física,
cruzar hasta la orilla donde todo va en cuesta,
ese lugar que tengo metido en la cabeza
y alguna noche me salpica en los sueños.
Los ecos de Ladakh son con su ritmo constante
un canal paralelo de latidos, son
los ritmos de aquel monje perdido en Tso Moriri
queriendo llenar su Gompa con su canto de trance
para un puñado de turistas al atardecer,
el solo se valía por todos los monjes que no estaban.
Me llega el viento que recorre los pasos, ese
pequeño espacio llano entre los picos,
siento que mueve mis banderas de oración
y que en todas las Gompas visitadas
alguien mueve las ruedas por mi,
y una paz vacía me impulsa a pronunciar Jule,
la palabra más bella que aprendí
en el país de los altos pasos,
de montañas desnudas
a veces abiertas por el Indo
a veces abiertas por el Zanscar
a veces abiertas por el Nubra
a veces abiertas por el Shyok
a veces cubiertas delicadamente por la nieve.
Hay tiempos que anidan en el corazón
y resisten su paso al mundo del recuerdo,
son frescos, indomables, faltones, porque se saben únicos
tanto como la tierra que los trajo ,
donde sólo los fuertes sobreviven
a una noche de muchos meses y mucho frío
para volver, con los primeros rayos
a cubrir de luz y de verde los valles.
A veces la vida se abre paso por lugares
tan inhóspitos e increíbles que todo lo vivido
posiblemente haya sido un sueño.
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sábado, 19 de septiembre de 2009
BREVE DICCIONARIO SURREALISTA LADAHKÍ
ALEHJADO, nostalgia de la ciudad de LEH
BHUDA, boda tibetana
EYAKULACION, sensación de placer que se experimenta al ver los rebaños de yak en campamentos nómadas de altura
GOMPAÑERO, colega de monasterio budista
LAMA, 1) dueña, 2) persona enamorada de alguien
LAMAMADA, lama que bebe leche de yak
LAMAR, llamar
LAMAYUYU, mal de altura en pasos de montaña de más de 5000 metros
LAMER, el mar (galicismo)
MALA, lama que está de vuelta
NAMASTÉ, ¡no quiero más té!
PASHMINO, arte de regateo en la compra de pashminas
TANDORILERO, quien jala el pollo tandori
ARICKSHAWSE, acojono vivido al circular en un rickshaw
NUBRADO, estado tras la ingesta del vino de Sumur
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jueves, 10 de septiembre de 2009
DE CAMINO A TINGMOSGAAN EL DALAI LAMA
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domingo, 30 de agosto de 2009
KARDUNG-LA
El paso de carretera más alto del mundo se encuentra en nuestro camino hacia el Valle de Nubra, al norte del país y lindando con China, por lo que es una zona muy militarizada y a la que se accede con permiso del ejército. Está amplia llanura verde está definida por los ríos Nubra Y Shyok. Salimos de Leh con una altitud acumulada de 3.500 mts y al llegar a la cumbre de kardung la estamos a 5.602 mts. Al salir del coche experimento una especie de mareo. Mi corazón aumenta su ritmo y siento como el aire es pobre en oxígeno. Tenemos unos minutos para recorrer el lugar. Aquí para todo el mundo, tanto los que vamos en dirección norte como los que van en dirección sur. Una de sus laderas está poblada de banderas de oración, budistas y no budistas nos sumamos al rito de dejar sobre las cumbres estas esta ristras de trapos de colores sobre los que se ha escrito en tibetano una oración y que pueden conseguirse en cualquier mercadillo de Leh o en algunos de los bares de carreteras de los pequeños y escasos asentamientos. Según sus creencias estas oraciones serán esparcidas por el viento. Además de un bar donde tomamos un té reconfortante y hacemos acopio de agua embotellada, existe un destacamento militar en el que un pequeño reclamo de museo de Kardung-la atrae al visitante a una salita donde comprar camisitas de recuerdo a los militares. Detrás del bar una serie de váteres estilo cabinas están disponibles al precio de dos rupiasEl paso está muy concurrido, hemos tardado unas cuatro horas en llegar hasta aquí. El firme de la carretera está en un estado penoso, sobre todo los kilómetros más cercanos al paso y después del paso. Es una pelea perdida para los numerosos peones camineros que no paran de trabajar en condiciones lamentables en cualquier carretera de Ladakh. A veces tengo la impresión de que se encuentran bajo trabajos forzados o en condiciones de esclavitud. Según nos han comentado son indios procedentes del sur, en muchos casos son familias enteras y se ven niños pululando entre las nubes de polvo o mujeres sin fuerzas de miradas profundas. Habitan en una especie de tiendas de campaña al lado de los caminos, oscuras por el alquitrán y maltratados por el viento, son más bien un amasijo de trapos y sin embargo aún les quedan
Permanecemos en el puerto alrededor de una hora. Demasiado tiempo en vistas de nuestro escasa aclimatación a la altura, así que hay que ir pensando en bajar antes que los ligeros malestares se conviertan en dolores de cabeza y luego vete tú a saber. Mientras estamos en el puerto vemos llegar algunos ciclistas avezados con un par bien puesto para semejante azaña. Nosotros volvemos a nuestrostros cuatro por cuatro y camino a Nubra, descubrimos los valles y los glaciares que asoman en algún pico de los circundantes. A lo lejos vemos descender una fina línea: la carretera que nos queda. En el valle profundo que se abre ante nuestras narices vemos algunos rebaños de yaks. Para enntonces Pilar comienza a cantar un tango y Eli y yo le hacemos el acompañamiento.
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Luis González Palacios
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