Pero para mí fueron bastante más. Ahora que regreso a las anotaciones del viaje comprendo porque sigue perdurando nuestro contacto, es eso que decimos con frecuencia de hubo química. Mi primera conversación fue con Rosa F mientras recorríamos el parque de “Los Arrayanes “, un paraje maravilloso de 1793 hectáreas ubicado en la Península de Quetrihue, en el lago Nahuel Huapi. Rodeados de estos impresionantes árboles de flores blancas, donde habita el Picaflor rubí, de pico largo que se alimenta del néctar de las flores y las poliniza, iniciamos una especie de conversación de presentación. Era nuestro tercer día de viaje desde la salida de Madrid y creo que la primera conversación personal del viaje. Recuerdo que hablamos de ecología y cooperativismo, ambos,por distintas razones formábamos parte de una cooperativa. Ni siquiera las pequeñas pendientes que encontramos en el camino de vuelta interrumpieron nuestro intercambio de pareceres.. Luego habría más, en las caminatas, en el autobús, en las cenas.
Es verdad que entre nosotros había crecido una buena complicidad y hubo un encuentro mágico, el amor a la poesía,y al coger hoy los libros que viajaron , el tacto de sus hojas me devuelve por momentos a la R40 y a aquellos giros de cuello para envidiar los sueños profundos en los que se sumía Rosa V vacunada contra el ripio. Y de la mano de esta complicidad llegamos a Buenos Aires y paseamos por la calle Corrientes y la calle San Martín y fuimos a parar al restaurante Dora, mucha amabilidad pero no nos lucimos con el bife.
Del día siguiente guardo un profundo recuerdo, era mi cumpleaños y compartimos mesa en Puerto Madero, las Rosas, Emma y yo. Faltó la tarta pero hubo regalos y todo. Siempre recordaré ese maravilloso día que me regalaron .Luego mis piernas me acercaron nuevamente a la Boca y a San Telmo para acabar en una noche mágica en la milonga. ¿Qué quedó del viaje?. Una buena amistad, ternura a raudales y esa conversación telefónica con cierta regularidad para sentirnos cerca, hasta un día de estos en que nos volvamos a encontrar.



PUEBLO DE
un suelo tan sufrido como el de “LA PLAZA DE MAYO”. ¿Quién no guarda en su retina y en el corazón las imágenes de las madres dando vueltas con sus pañuelos pulcros en la cabeza? Hoy siguen las abuelas,aunque nada de esto se nos contó en nuestra visita guiada, donde la historia de la casa rosada y del monumento patrio ocupó,quizás por timidez,la charla de Gonzalo. Pero el 23 de abril, el poeta argentino Juan Gelman (Buenos Aires, 1930) recogió en Alcalá de Henares el Premio Cervantes. Nadie mejor que él sabe del dolor significado en esas baldosas, pues además de exiliado, los militares le arrebataron a su hijo Marcelo, de 20 años, y a su nuera María Claudia Iruretagoyena, de 19, secuestrados poco después de casarse.María estaba embarazada de ocho meses, le quitaron al bebé a los dos meses, acto seguido le asesinaron. Durante 23 años, Juan Gelman buscó y rebuscó a su nieta.





